Descubrimientos portugueses

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Enrique el Navegante.

Hay unanimidad entre los historiadores al considerar la Conquista de Ceuta como el inicio de expansión portuguesa, típicamente conocida como los Descubrimientos Portugueses. Ceuta fue una plaza conquista con relativa facilidad, por una expedición organizada por Juan I en 1415. La aventura ultramarina ganaría impulso a través de la acción del infante Enrique el Navegante.

Terminada la Reconquista, el espíritu de evangelización de los pueblos musulmanes subsistía. Portugal se dirigía ahora hacia el norte de África, de donde habían venido los moros que invadieron la Península Ibérica estableciéndose en la misma. No obstante, Portugal no podía disfrazar su interés económico, ya que también era desde el norte de África, de donde provenían las especias, un género de gran valor debido al esfuerzo para traerlas a Europa.

Portugal inicia así un proyecto nacional — el norte de África que se iría extendiendo por todo el continente africano y que se prolongó durante varios siglos, desde el reinado de Dionisio I (1279) con contactos en las Islas Canarias, hasta Juan III (1557), cuando se estableció el Imperio portugués.

Contenido

Antecedentes

En 1317 D. Dionisio contrató al genovés Manuel Pessanha para comandar la flota real. Cerca de 1335 Alfonso IV envía una armada al archipiélago de las Canarias cuyos privilegios serían concedidos algunos años más tarde (1338) a mercaderes extranjeros. En 1344 las Canarias son concedidas al castellano D. Luis de la Cerda y, en el año siguiente, Alfonso IV envía una carta al Papa Clemente VI refiriéndose a los viajes de los portugueses a las Islas Canarias y protestando por la concesión a los castellanos.

En las reivindicaciones, que serían renovadas sucesivamente por ambos pueblos ibéricos, prevaleció, finalmente la voluntad del Rey de Castilla sobre las islas.

En 1353 es firmado el Tratado de Windsor con Inglaterra para que los pescadores portugueses pudiesen faenar en las costas inglesas.

En 1370 es creada la Bolsa de Seguros Marítimos y en 1387 hay noticias del establecimiento de mercaderes del Algarve en Brujas.

En 1395, Juan I emite una ley para regular el comercio de los mercaderes extranjeros.

Motivaciones

Las motivaciones para las empresas de descubrimientos fueron principalmente, aunque no únicamente, de carácter económico: buscar acceso directo a las fuentes de abastecimiento de trigo, oro y de esclavos y más tarde a las de especias orientales.

Además de la necesidad de alcanzar las fuentes de bienes escasos o caros en Europa, había intención política de atacar o debilitar la retaguardia del gran poderío islámico, adversario de la Cristiandad (es aquí donde se observa la estrategia militar y diplomática unida al espíritu de evangelización heredado de las Cruzadas).

Equipamiento

Hasta el siglo VI, los portugueses practicaban una navegación de cabotaje, utilizando, para el efecto la barca y el barinel, embarcaciones pequeñas y frágiles que poseían un solo mástil con velas cuadrangulares fijas. Estos barcos no conseguían dar respuesta a las dificultades que surgían en el avance hacia el sur, como los bajíos, vientos y corrientes marinas adversos. Están asociados al preludio de los descubrimientos, los viajes a Madeira, Azores, Canarias y la exploración del litoral africano hasta por lo menos el Banc d'Arguim en la actual Mauritania.

Sin embargo, el navío que marcó la primera fase de los descubrimientos portugueses, en la etapa atlántica y africana fue la carabela. Era de navegación fácil y mayor capacidad de abordaje, ya que tenía un aparejo latino. Sin embargo, su capacidad limitada de carga y la necesidad de una gran tripulación eran sus principales inconvenientes, que no obstante, nunca impidieron su éxito. Esto se debe en buena parte a la evolución técnica registrada en el siglo XV y gracias a los múltiples viajes de exploración de la costa atlántica africana, sustituyendo definitivamente a las barcas y barineles en las actividades de navegación.

Para la navegación astronómica, los portugueses, como otros europeos, recurrieron a instrumentos de navegación árabes como el astrolabio y el sextante, que aligeraban y simplificaban la navegación. Inventaron otros como la balestilla o "bengala de Jacob" (para obtener en el mar la altura del sol y otros astros), que no utiliza la graduación de un arco de circunferencia pero sí un segmento deslizante a lo largo de un asta, con el ojo del observador en línea recta al astro observado.

Pero los resultados variaban conforme el día del año, lo que obligaba a hacer correcciones de acuerdo con la inclinación del sol en función del día. Por eso en el siglo XV los portugueses confeccionaron después de 1483 tablas de inclinación del sol impresas en Venecia. Eran instrumentos muy precisos para la navegación en altamar, habiendo recibido una gran difusión, como otras tablas que contenían las correcciones necesarias al cálculo a través de la Estrella Polar.

Norte de África

Cinco años después de la Conquista de Ceuta en 1415, el infante Enrique el Navegante fue nombrado administrador de la Orden de Cristo. Tras el desastre de Tánger en 1437, con la derrota portuguesa, se dejó a un lado el proyecto de conquistar Marruecos.

En el reinado de Alfonso V se conquistaron las siguientes plazas: Alcácer-Ceguer (1458), Arzila (1471) y Tánger, después de que los habitantes hubiesen huido por la caída de Arzila. Safín (1508), Mazargón (1513) y Azamor fueron conquistadas ya en el reinado de Manuel I.

Pero la vida de los portugueses en estas ciudades fortificadas fue siempre difícil debido a los constantes ataques de los moros. Los alimentos, el agua y otros bienes necesarios para la vida cotidiana venían de Portugal o de España por mar o eran comprados a los moros que en tiempo de paz se disponían a comerciar con los portugueses.

La isla de Madeira

Aún en el reinado de Juan I de Portugal y bajo las órdenes de Enrique el Navegante se descubre la isla de Porto Santo por João Gonçalves Zarco (1418) y más tarde la isla de Madeira por Tristão Vaz Teixeira. Se trata de un redescubrimiento porque ya había conocimiento de la existencia de las islas desde el siglo XIV, según revela la cartografía de la época. Se trataba de islas deshabitadas que, por su clima ofrecían posibilidades de repoblación portuguesa y reunían condiciones para la explotación agrícola.

Los archipiélagos de Madeira y Canarias despertaban, desde luego, el interés tanto de los Portugueses como de los Castellanos; por ser vecinos de la costa africana, los referidos archipiélagos representaban fuertes potencialidades económicas, en especial Canarias, y teníyan gran importancia estratégica. la disputa de estos territorios dió origen al primer conflicto ibérico, motivado por razones expansionistas.

Para intentar evitar uma situación idéntica a la de Canárias, perdidas para Castilla, en 1424 se inicia la colonización de Madeira: adoptando un sistema de capitanías.

El infante Enrique decidió plantar en la isla caña de azúcar — rara en Europa y, por eso considerada especia —, promoviendo para eso, la venida de Sicilia de la primera planta así como de los métodos para su cultivo. La cultura de la caña y la industria de producción de azúcar se desarrollaría hasta el siglo XVIII, extrayendo el jugo para luego refinarlo. Inicialmente Madeira exportaba cedro, sangre de drago, añil y otros materiales tintorios, y a partir de 1450 se tornó en un centro productor de cereales.

Más tarde, cerca del siglo XVII, la cultura de la caña de azúcar sería llevada a Brasil, dedicándose Madeira a la producción de vino.

Azores

En 1427, tienen lugar los primeros contactos con el archipiélago de Azores por Diogo de Silves. En ese año se descubre el grupo oriental, (São Miguel y Santa Maria). Se siguió con el descubrimiento del grupo central (Terceira, Graciosa, São Jorge, Pico y Faial). En 1452, João de Teive descubre el grupo occidental, la Flores y Corvo.

Este archipiélago, también deshabitado, reunía condiciones para la colonización. De esta forma, aquí también se aplicará el sistema de capitanías y la producción se basaba en el azúcar, vino, trigo y ganado.

La exploración de África

En el reinado de Eduardo I, Gil Eanes dobla el Cabo Bojador en 1434. A partir de aquí, Enrique el Navegante promueve el descubrimiento de la costa africana, por su propia iniciativa y sin intervención de la corona hasta 1460.

En el reinado de Alfonso en 1441 Nuno Tristão llega a Cabo Blanco. Junto con Antão Gonçalves hicieron incursiones en el Río de Oro, de donde fue obtenido oro en polvo. A partir de entonces se generalizó la convicción de que esa área de la costa africana, podría, independientemente de los nuevos avances, servir para el establecimiento de una actividad comercial que respondiera a las necesidades monetarias que, en Portugal, como en toda Europa se hacía sentir.

Con las visitas anuales a Guinea y Mina para recocer esclavos y oro, cambiado por tejidos y trigo adquiridos en Madeira o en el extranjero, subía el valor de la moneda portuguesa. En Lagos comenzó a funcionar un depósito de esclavos y productos de Guinea, que pasaría a ser conocido como la Casa de la Guinea y, tras su transferencia a Lisboa en 1482, por Casa de Guinea y de Mina. Esta sería la institución predecesora de la Casa da Índia. En 1443, Nuno Tristão llegaba a Arguim y el 1444 a la Tierra de los Negros.

En 1444, Dinis Dias descubre Cabo Verde y en el siglo XV comienza la población de las islas. Los nuevos habitantes serían negros traídos de Guinea Bissau, para cultivar algodón.

En 1445, António Fernandes descubre el archipiélago de Bijagós.

En 1446 son realizadas varias expediciones por Guinea Bissau.

En 1455, el Papa Nicolás V dicta una bula declarando que las nuevas tierras descubiertas pertenecen a los reyes de Portugal. Al año siguiente llegaba a Bristol el primer cargamento de azúcar de Madeira.

En 1458 tiene lugar la conquista de Alcácer Ceguer y en 1459 la capitanía de Funchal se entrega a João Gonçalves Zarco.

En 1460, Pêro de Sintra llega a Sierra Leona. En este año fallece Enrique el Navegante.

Con la muerte del infante don Enrique, en 460, la misión es atribuída momentáneamente a su sobrino, el infante Don Fernando, (Hijo del Rey Eduardo). En 469, Alfonso V entrega, por cinco años, la exclusividad del negocio con la guinea a un mercader de Lisboa, Fernando Gomes, mediante el pago anual de un renta de doscientos mil reales. Según João de Barros, aquel «honrado ciudadano de Lisboa» se quedaban con la obligación de continuar con los descubrimientos pues la exclusividad fue otorgada con la «condición de que en cada uno de los cinco años, se descubrieran por la costa cien leguas de manera que al final del arrendamiento hubiese 500 leguas descubiertas». Este avance terrestre, del cual no hay grandes pormenores, habría sido comenzado desde Sierra Leona, donde habían llegado Pedro Sintra y Soeiro da Costa.

En 1471, al servicio de Fernando Gomes, João de Santarém y Pêro Escobar descubren la costa septentrional del Golfo de Guinea, llamándolo la «mina de ouro» de Sama (actualmente Sama Bay), la costa de Mina, la de Benin, la de Gabón y las islas de Santo Tomás y Príncipe y de Annobón. Las penúltimas serían aprovechadas para la producción de azúcar, utilizándose mano de obra de los esclavos traídos de Angola.

Tanto o más que la adquisición de oro y especias, el de esclavos, ofrecía buenas perspectivas de lucro en ese periodo la exploración mercantil de la costa occidental africana,. Efectivamente, el antiguo tráfico de esclavos guanches capturados en Canarias (Por castellanos, franceses, italianos y portugueses) se tornaba más difícil para los lusos. Igualmente difícil era adquirir moros en Marruecos.

Se cambiaban esclavos por paños y otros artículos. Sin luchas, eran los propios mercaderes moros o negros los que vendían esclavos a los portugueses — que, luego los revendían a los europeos.

Luego llegarían otros navegantes como Soeiro da Costa (que dio nombre al Río Soeiro), Fernando Poo (que descobrió a isla Formosa (en África), y que terminaría siendo conocida por el nombre de su descubridor). João Vaz Corte-Real que, en 1472, descubre Terranova, y en 1473 Lopes Gonçalves (cuyo nombre se transmitió al cabo Lope, ahora conocido por Cabo López) y pasó el Ecuador.

En 1474, D. Alfonso V entrega a su hijo, Juan II, con apenas 19 años, la tarea de los Descubrimientos por tierras Africanas. Más tarde, en 1481 dará el monarca un nuevo título que confirma la misión del príncipe «...sabemos certo que ele dá, per si, e per seus oficiais, mui boa ordem à navegação destes trautos e os governa mui bem.». Así le fue entregada la política de expansión ultramarina. D. Juan organiza el primer viaje de Diogo Cão. Este reconoce toda la costa hasta la región de San Agustín. En 1485 Diogo Cão realiza un segundo viaje llegando a la Sierra Parda.

Hay noticias de fardos de azúcar de Madeira entregados en Ruán en 1473 y Dieppe en 1479.

En 1479 se firma el Tratado de Alcaçovas, que pone fin a la Guerra de Sucesión Castellana, en la que Portugal ha tenido un papel protagonista, tanto por tierra como por mar en el Atlántico. En el tratado Portugal renuncia definitivamente a las "Islas de Canaria" pero consigue en cambio el reconocimiento de su domino sobre Guinea, con sus minas de oro, sobre las Islas de la Madera, Puerto Santo e Desierto, sobre las Islas de los Azores e Islas de las Flores, y así las Islas de Cabo Verde, e todas las islas que ahora están descubiertas e cualesquier otras islas que se hallaren o conquistaren, de las Islas de la Canaria para baxo contra Guinea y en general sobre todo lo que es hallado e se hallare, conquistase o descubriere en los dichos términos, allende de que es hallado ocupado o descubierto.

En 1482 se da la construcción de la fortaleza de São Jorge da Mina y, al año siguiente Diogo Cão llega al Río Congo. Un año más tarde, Martín de Bohemia llega a Portugal. En 1486 se funda un puesto comecial en Nigeria.+

Enlace entre el Atlántico e Índico

En 1487, D. Juan II envía a Afonso de Paiva y Pêro da Covilhã en busca del Preste Juan y de informaciones sobre navegación y comercio en el Océano Índico. En ese mismo año, Bartolomeu Dias, comandando una expedición de tres carabelas llega al Cabo de Buena Esperanza. Con ello se descubrió la conexión entre ambos océanos

En 1492, Abraham Zacuto es expulsado de España por ser judío, estableciéndose en Portugal y trayendo consigo las tablas astronómicas que ayudarían a los navegadores portugueses en el mar. Tras la llegada de Cristóbal Colón a América, se promulgan tres bulas papales, que concedían al reino de España el dominio de esas tierras.

De cara a esto, Juan II consigue una renegociación, pero sólo entre los dos estados, sin intervención del papa. Así, en 1494 se firma el Tratado de Tordesillas: el mundo es dividido en dos áreas de exploración, la portuguesa y la española. El mundo sería dividido en función de un semi meridiando que debía pasar a 370 leguas de Cabo Verde.

Llegada a la India

En el reinado de Manuel I, parte de Restelo, el 8 de junio de 1497 la armada, dirigida por Vasco da Gama. Se trataba de una expedición que contaba con cuatro embarcaciones. Es a partir del viaje de Vasco da gama cuando se introducen las naos. El 20 de mayo de 1498, Vasco da Gama llega a Calicut. Se establecía así el descubrimiento de la ruta marítima hasta la India.

Llegada a Brasil

En 1500, parte la segunda expedición para la India, comandada por Pedro Álvares Cabral. Era una expedición compuesta por doce embarcaciones. Pero Pedro Álvares Cabral, a la altura de Cabo Verde se desvía de la ruta y en abril de 1500 llega a una tierra, primero llamada Isla de Vera Cruz, más tarde Tierra de Santa Cruz y finalmente Brasil – debido a la abundante existencia de madera de palo de Brasil.

Pedro Álvares Cabral llega a Calcuta en 1501. Ocurren algunas discordias con Samorín, con el cual Pedro Álvares Cabral acaba por romper relaciones. Así se dirige al sur y establece un puesto comercial en Cochín.

En 1501 se envía una segunda armada a Brasil. En 1514 Jorge Álvares llega a China. En 1543 Francisco Zeimoto, António Mota y António Peixoto son los primeros europeos en alcanzar Japón.

Colonización e Imperio Portugués

 Artículo principal: Imperio portugués

En el reinado de Juan III (1521-1557), a partir de 1534 se inicia la colonización de Brasil con la creación de las primeras capitanías. En 1557 los portugueses se instalan en Macao.

Véase también

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