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Revisión del 22:20 23 sep 2006

Agustín Espinosa García (Puerto de la Cruz, Tenerife, 1897 - Realejo Alto, Tenerife, 1939), escritor español perteneciente a la Generación del 27.

Biografía

Publica sus primeros poemas, de influencia modernista y, después, juanramoniana, en la revista Castalia mientras cursa el bachillerato en La Laguna. Estudia Filosofía y Letras en Madrid y Granada, donde entabla relación con Federico García Lorca. En Madrid se integra en los movimientos de vanguardia y, tras un viaje a Bucarest, al retornar a las Islas, desempeña su labor docente en institutos de Arrecife (Lanzarote), Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife. Fundó las revistas La Rosa de los Vientos y Gaceta de Arte y promovió la difusión del surrealismo y otras corrientes de vanguardia en Canarias. Fue uno de los firmantes del Manifiesto Surrealista de 1935. Separado de su cátedra durante la Guerra Civil, retorna a la misma en 1938 en el Instituto de Santa Cruz de La Palma.

Obra

Está considerado como uno de los mejores representantes del surrealismo en Canarias, cuya obra Crimen (1934), publicada con hermosa cubierta de Óscar Domínguez, constituye la cima de la prosa en dicho estilo. Sus viajes por el territorio español y por París, su insaciable búsqueda y conocimiento de la novedad, prefiguran en él esa futura y casi genética aceptación del movimiento. Este texto, "un libro que no es precisamente novela, aunque lo parece", como dijera su autor es, junto a La flor de Californía de José María Hinojosa, la contribución más interesante de la prosa surrealista española al movimiento de André Breton.

Reivindica los sutiles encantos de la crueldad, lo perverso, el infierno, y asume sin asombro la ecuación amor igual a crimen: "Frente a todos los crímenes... ha permanecido mi crimen en su sitio propio de sensacional, único y gran asesinato pasional. De crimen tipo. De crimen de novela más que de crimen ocurrido", dice su personaje-ejecutor. Pero no hay un solo crimen en el texto. Hay numerosos asesinatos, múltiples humores negros, deformaciones monstruosas, violentas y aniquilantes conductas sexuales cuya traducción última es siempre la sangre, la maldición, o la tragedia. Tales asesinatos, de desbordante lucidez verbal, acentuada sintaxis vanguardista e inevitable y surreal semántica, es el feroz resultado de un crescendo romántico que deriva en esa sentencia unánime del "amour fou", cuyas consecuencias, en cierto modo, eran previsibles: "Usted únicamente, Gustavo Adolfo Bécquer, novio de todas las muertas bonitas. Ningún otro que usted ha podido ser el inspirador de ese crimen", acusa sin piedad nuestro protagonista, convencido de que todo clímax tiene un insensato y perturbado origen. Se ha hecho famoso el fragmento titulado "La mano muerta" que pertenece a este libro.

Bibliografía

  • Lancelot 28º. 7º (1928), poesía
  • Crimen (1934), prosa.
  • Crimen y otros textos, edición de Manuel Almeida, Islas Canarias, Biblioteca Básica Canaria, 1990.

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