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Historia de Gran Canaria

De EnciclopediaGuanche

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Canarios de Gran Canaria dibujados por Leonardo Torriani.
Motivo del panel principal de la Cueva Pintada.

Período precolonial: desconocido a. C.-1483 d. C.

 Artículo principal: Canarii

Al igual que del resto del archipiélago, se desconoce la época en que llegan a Gran Canaria sus primeros pobladores. Sí se sabe que los pobladores provienen del norte de África, siendo de origen bereber o amazigh.[1]

Aunque se usa el nombre de guanche como genérico para toda Canarias, en el caso concreto de Gran Canaria el grupo que la habitaba posiblemente serían los Canarii, emparentados con otros grupos de igual nombre en África del Norte.

Es probable que el topónimo "Canaria", utilizado para denominar a la actual Gran Canaria desde la Antigüedad, provenga de este términoReferencia requerida. De ser cierta esta teoría, el nombre del Archipiélago no provendría del latín "can-canis" (perro), sino de este vocablo amazigh (a pesar de que el propio Plinio relaciona este término con la presencia de carne canina en la dieta del pueblo al que denominaba[2]).

Los canarii tenían una organización política protoestatal, situándose en la cúspide de su organigrama social el Guanarteme. Su economía se basaba en la agricultura, la ganadería, la recolección y el marisqueo, conociendo el regadío. Vivían tanto en cuevas como en poblados en superficie. Realizaban pinturas rupestres, entre las que destacan la Cueva pintada de Gáldar. Su cerámica, la más elaborada del Archipiélago durante época aborigen, se realizaba sin torno. Fabricaban ídolos (Ídolo de Tara) y pintaderas, fundamentalmente de barro.

La datación más antigua realizada sitúa la llegada de las primeras poblaciones aborígenes a la isla en el siglo v a. C.[3]

La agricultura de Gran Canaria, la más desarrollada del archipiélago, era tanto de secano como de regadío, cultivándose cereales −principalmente cebada o azamotan y también trigo que transformaban en gofio una vez tostado y molido el grano−, leguminosas −arvejas, habas y lentejas− e higueras. El cultivo de estos últimos frutales parece haber sido bastante importante en la cultura insular, estando aceptada su introducción por los propios aborígenes en contra de la antigua opinión de haber sido traídos por los mallorquines en el siglo xiv.

La sociedad precolonial se organizaba en estados o protoestados llamados Guanartematos, con un guanarteme a la cabeza. El liderazgo religioso corría a cargo del faycán. En el momento de la conquista la isla se dividía en el Guanartemato de Telde y el Guanartemato de Gáldar.


Exploraciones europeas

Los primeros documentos en los que figuran las islas canarias son las crónicas de Plinio el Viejo. En las crónicas se le llama Canarie, atribuyéndola este autor por la gran cantidad de perros grandes que habían en la isla, pero este mismo autor es quien menciona también en otra parte a los canarii del norte de África. No se han hallado restos de poblamiento humano en la época en la que vivió Plinio El Viejo (23-79), por lo qe es poco probable que hubiese siquiera perros.

Más tarde fue Juan de Bethencourt quien, tras el intento fallido de conquista de la isla, le puso el nombre de Gran Canaria en su crónica Le Canarien.

Primeros contactos europeos: 1341-1478

Después del olvido de Canarias por parte de Europa durante buena parte de la Edad Media, durante la Baja Edad Media reaparecieron las exploraciones del litoral norteafricano. Es en esos momentos cuando se inicia el proyecto evangelizador por parte de monjes franciscanos mallorquines que crean el Obispado de las Islas de la Fortuna junto a la localidad de Telde. Sin embargo, paralelamente a la evangelización otras expediciones europeas organizaban razzias para la captura de esclavos, por lo que hubo una rebelión contra los frailes al considerarlos cómplices, siendo ajusticiados.

Conquista castellana: 1478-1483

 Artículo principal: Conquista de Gran Canaria

La incorporación de la isla a la Corona castellana fue un proceso que se alargó durante cinco años y en el que se pueden distinguir tres etapas:

Etapa inicial: junio a diciembre de 1478

El 24 de junio de 1478 desembarcó en la bahía de las Isletas la expedición mandada por Juan Rejón y el deán Juan Bermúdez, representante del obispo del Rubicón Juan de Frías, uno de los financiadores de la conquista.[4] Ese día se fundó junto al barranco de Guiniguada el real de Las Palmas. Pocos días más tarde tuvo lugar en las proximidades del real el primer enfrentamiento en el que los isleños fueron derrotados. Esta victoria inicial les proporcionó a los castellanos el control de la esquina noreste de la isla.

Resistencia aborigen y divisiones castellanas: finales de 1478 a 1480

La resistencia aborigen en el interior montañoso de la isla, la falta de hombres y medios materiales y las desavenencias internas en el bando conquistador, constituyen las principales marcas de este periodo. Durante esta etapa Juan Rejón fue destituido por el nuevo gobernador Pedro del Algaba y enviado a Sevilla. Allí es restituido por los comisarios de la conquista y devuelto a la isla. Posteriormente Rejón detiene y ejecuta a Algaba acusándole de traición. Para resolver las disensiones, los reyes nombran a Pedro de Vera como nuevo gobernador de la isla. A su llegada detiene a Rejón, poniendo fin a los conflictos internos que se habían prolongado hasta 1480.

Final de la resistencia aborigen y conquista: 1480-1483

Pedro de Vera, ahora jefe indiscutido de los castellanos, reemprendió la conquista del interior de la isla y el guanartemato de Gáldar. Contó para ello con la llegada de nuevos refuerzos humanos aportados por los reyes. Se producen las victorias castellanas en la batalla de Arucas en la que cae el líder aborigen Doramas. La captura de Tenesor Semidán, guanarteme de Gáldar, por parte de Alonso Fernández de Lugo, será un factor decisivo para la culminación de la conquista. Tenesor Semidán fue enviado a Castilla, donde fue bautizado con el nombre de Fernando Guanarteme. Fue devuelto a la isla y se convirtió en un fiel y valioso aliado de los conquistadores. Finalmente, el 29 de abril de 1483, y junto a la fortaleza de Ansite, se produce la dispar acción de la entrega de unos como Guayarmina Semidán, o el suicidio de otros por despeñamiento como el del líder canario Bentejuí junto con el faycán de Telde al grito de Atis Tirma (por mi Tierra).[5]

Siglo XVI - conformación de la sociedad canaria colonial

Una vez llevada a cabo la conquista tiene lugar la colonización de la isla y un prolongado proceso de aculturación de la población aborigen. Se implanta un sistema colonial. Los conquistadores castellanos, que habían financiado la conquista, se reparten las tierras de la isla apropiándose de las zonas más favorecidas y sobre todo de los pozos y barrancos que servían de suministro de agua. Esto será un factor clave durante toda la historia de Gran Canaria debido al extenso poder que abarcan quienes controlan las fuentes de agua.

Al mismo tiempo, comienzan a llegar colonos portugueses, que se encargan de los primeros ingenios azucareros, así como comerciantes genoveses, flamencos y aragoneses.

Por su parte la población aborigen se vio obligada a aceptar las condiciones que impusieron los conquistadores. Se les obligó a bautizarse y convertirse a la fe cristiana instigándoles a abandonar sus costumbres y su religión, lo cual fue muy perseguido por la Inquisición. Además quedó discriminado el uso de la lengua insuloamazigh empleada en Gran Canaria, así como las costumbres propias, pues no solo estaban mal vistas en la nueva sociedad colonial sino que además eran perseguidas.Plantilla:Falta cita A pesar de ello algunos grupos permanecieron en las más ocultas montañas del interior de la isla preservando sus costumbres y negándose a formar parte de la nueva sociedad colonial que los discriminaba. Se llamaban a sí mismos Inekaren que quiere decir alzados y durante décadas poblaron el interior de la isla donde la presencia castellana era casi inexistente, dedicándose a la agricultura y la ganadería y ajenos a los cambios sociales que estaban sucediendo tras la conquista. Muchos canarios fueron perseguidos, ejecutados, deportados a lugares como Madeira o, en el peor de los casos, esclavizados para ser vendidos en los mercados europeos.

Sin embargo, la esclavitud pronto se convirtió en algo cotidiano en Canarias. Hasta el edicto respaldado por la reina Isabel de Castilla que prohibía esclavizar tanto a indígenas americanos como canarios, estos fueron utilizados como mano de obra esclava. Posteriormente, comenzaron a llegar barcos con multitud de esclavos procedentes del golfo de Guinea y del norte de África para el trabajo en las plantaciones de azúcar o para su venta en tierras americanas.

Es en el siglo XVI cuando empieza a tomar forma la sociedad canaria actual fruto del mestizaje entre la población indígena, los colonizadores europeos y los esclavos, formándose una sociedad estratificada en la que en la cúspide se encontraban los conquistadores castellanos, que tenían el control de la tierra y de las aguas para el riego. Seguidamente estaban ciertas familias criollas descendientes de linajes aborígenes favorables a la conquista, así como colonos europeos dedicados al comercio. Un escalón por debajo se encontraban los canarios obligados a dejar atrás su idioma y sus costumbres y también grupos de moriscos y sefardíes que habían emigrado a la isla tras abandonar España. En lo más bajo estaban los indígenas alzados y los esclavos.

Siglo XVII

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Siglo XVIII

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Siglo XIX

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Siglo XX

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Siglo XXI

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  1. Error en la secuencia de órdenes: no existe el módulo «Citas».
  2. Descripción de los Canarii por Plinio el Viejo
  3. Alberto Barroso, Verónica; Criado Hernández, Constantino; Machado Yanes, María del Carmen; Morales Mateo, Jacob; Rodríguez Rodríguez, Amelia del Carmen (2007). «El impacto de las actividades humanas sobre el medioambiente en las islas Canarias durante la prehistoria». El Indiferente (La Orotava: Ayuntamiento de la Villa de La Orotava) (19):  pp. 72-79. ISSN 1885-5172. http://www.webs.ulpgc.es/canatlantico/pdf/19/23/humanas_medioambientales.pdf. 
  4. Error en la secuencia de órdenes: no existe el módulo «Citas».
  5. Abreu y Galindo, J. de, Historia de la conquista de las siete islas de Canarias, en A. Cioranescu (ed) Goya ediciones, Tenerife, 1977