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Valeriano Weyler

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El general Weyler, gobernador de Cuba

Valeriano Weyler y Nicolau (n. Palma de Mallorca, 17 de septiembre de 1838 - † Madrid, 20 de octubre de 1930) fue un noble, político y militar español, Marqués de Tenerife y Duque de Rubí, Grande de España, capitán general de Cuba durante la sublevación independentista de José Martí y Máximo Gómez. Famoso por su denostada Política de Reconcentración (Campos de concentración).

Vida

Hijo del médico militar madrileño Fernando Weyler y Laviña, cursó estudios castrenses en la Academia de Infantería de Toledo, obteniendo la graduación de teniente a los veinte años. Diplomado en Estado Mayor, es ascendido a comandante con tan solo 24 años y destinado a Cuba y posteriormente a Santo Domingo. Es distinguido con la Cruz Laureada de San Fernando por su actuación en la acción del río Jaina, en Santo Domingo, donde al mando de 1.500 hombres, defendió con éxito la posición durante tres días contra quinientos asaltantes. Nadie en Madrid supo que se retiró de Jaina tras recibir un soborno de 5.000 pesos.

De 1878 a 1883 ejerce como Capitán General de Canarias. En este periodo impulsó la construcción del edificio de la Capitanía General en Tenerife y la construcción del Gobierno Militar de Las Palmas, así como promovió también la ampliación de los puertos de Santa Cruz de Tenerife y de Las Palmas de Gran Canaria, favoreciendo los intereses de las burguesías instaladas en Canarias. En 1885 es elegido senador por Tenerife.

En 1878, a la edad de 40 años es nombrado Teniente General por sus servicios a la corona durante la última de las Guerras Carlistas. Detentó las capitanías generales de Canarias, Cataluña, País Vasco y Baleares. En 1883 obtiene el nombramiento de Capitán General de Filipinas, permaneciendo en el cargo hasta 1891.

Nombrado capitán general de Cuba en febrero de 1896 por Cánovas del Castillo, sustituyó al general Martínez-Campos, con órdenes de zanjar los intentos independentistas por la fuerza de las armas. En el breve período de tiempo que ocupó esta capitanía general, a pesar de sus sanguinarios métodos represivos, no consiguió frenar el avance de los independentistas, y por el contrario le granjeó a España la enemistad de la opinión pública de los Estados Unidos, ya que ordenó el encierro forzoso a la población rural del occidente cubano en Campos de Reconcentración. Fue retirado de Cuba en Octubre de 1897, cuando Sagasta sustituyó al asesinado Cánovas. Pero el mal ya estaba hecho, y la prensa norteamericana de William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer reclamaban a gritos la intervención americana en Cuba, presuntamente para acabar con la matanza de civiles. Como consecuencia, el decadente ejército español resultó humillado por los marines, y España entró una gran crisis política e ideológica, la del 98.

En 1909, siendo capitán general de Cataluña, reprimió con dureza las protestas y altercados durante la Semana Trágica de Barcelona.

Ministro de Guerra en tres ocasiones, simultaneado en una de ellas con el Ministerio de Marina, fue Senador vitalicio por designación real. Se opuso a la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera, interviniendo en la Sanjuanada contra el Dictador, que lo detuvo pero no se atrevió a encarcelarlo, aunque lo condenó al ostracismo e hizo que desapareciese su nombre de las calles y plazas que le había otorgado tal distinción (si bien, en la actualidad, sigue existiendo la Plaza Weyler en Santa Cruz de Tenerife). En 1930 ya cercana la hora de su muerte, seguía presionando al rey Alfonso XIII para que destituyese a Primo de Rivera.

Sus estrategias y tácticas militares, la concentración de poblaciones en lugares determinados, las trochas y otras innovaciones, fueron fielmente copiadas y seguidas por el ejército nazi en la Segunda Guerra Mundial.