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Litoral

De EnciclopediaGuanche

Costa noroeste de Gran Canaria. Las costas de Canarias se caracterizan por contar con grandes acantilados.

El litoral constituye el área de transición entre los sistemas terrestres y los marinos. Conceptualmente es ecotono, una frontera ecológica que se caracteriza por intensos procesos de intercambio de materia y energía.[1][2] Son ecosistemas muy dinámicos, en constante evolución y cambio.[3][4]

De las razones que inciden en el considerable dinamismo del litoral destacan los procesos geomorfológicos dominantes, que diferencian dos tipos de costa, de erosión (acantilados) y de sedimentación (playas, arenales y humedales costeros). Los elevados aportes de sedimentos, materia orgánica e inorgánica procedente de las cuencas hidrográficas, producen un efecto fertilizador del litoral que determina altas tasas de productividad y que contribuye al mantenimiento de las redes tróficas.[5]

En Canarias, además, dado su carácter volcánico, las zonas litorales se caracterizan por su carácter rocoso, en ocasiones apareciendo algunos roques dentro del mar cerca de la línea de costa. En algunas zonas se forman playas bajo la zona rocosa, aunque sí son de mayor extensión en las islas orientales. Otras veces se forman fajanas bajo el risco.

La variedad y singularidad de los ecosistemas que constituyen el litoral hacen de este un espacio de alto valor ecológico, con una considerable diversidad biológica. Además, en la caracterización del litoral es necesario destacar los siguientes valores:

  • Valor social, estético y patrimonial
  • Valor económico, potencialidad y diversidad de recursos naturales
  • Valor cultural.

La rigurosidad de las condiciones ambientales a las que se ven sometidas las comunidades biológicas litorales, provoca una marcada selección que favorece fenómenos de diferenciación y especiación. Esto confiere riqueza y originalidad, así como un considerable nivel de endemicidad a estos ambientes. Todo ello también repercute en su fragilidad. Por lo general, las comunidades biológicas litorales se disponen de manera zonal en bandas paralelas a la línea de costa.[6]. La maresía, con un aire cargado de salitre, permite el desarrollo de vegetación halófila.

Se pueden establecer transectos desde las áreas con menor influencia marina hasta las sumergidas totalmente en el agua.[5]

Fondos marinos litorales

Los fondos marinos litorales se extienden, desde la marea más baja, sobre la plataforma continentalo plataforma insular hasta el límite de la zona eufótica, donde penetra la radiación solar y son posibles los procesos fotosintéticos.[7]

Canarias se caracteriza por ser islas con muy poca plataforma, por lo que pronto se alcanzan profundidades muy altas donde la luz solar llega con muy poca intensidad.

Es un ámbito particularmente rico en recursos biológicos, favorecido por los aportes de sedimentos procedentes de las cuencas hidrográficas y de afloramientos de los fondos. Esto provoca una mayor disponibilidad de nutrientes, como fosfatos y nitratos que son los principales factores limitantes de la producción primaria.[7]


La variedad de ambientes sumergidos depende de las mareas, la concentración de nutrientes, el grado de penetración de la luz y el tipo de fondo o sustrato.

En función del tipo de fondo se distinguen dos tipos de ambientes:

  • Fondos rocosos
Son la prolongación subterránea de los relieves rocosos terrestres.
Albergan una considerable diversidad de algas, esponjas, cnidarios, moluscos, crustáceos, equinodermos y corales.
  • Fondos arenosos
Las comunidades de más alto valor ecológico son las praderas y sebadales de posidonia (fanerógamas marinas). La capacidad de fijación del sustrato de las posidonias origina praderas estables que ofrecen hábitat, alimento, refugio y lugares de cría a numerosas especies.
Las praderas son particularmente sensibles a impactos que originen su arranque y su enterramiento así como a la contaminación y a la introducción de especies y a las plagas.

Referencias

  1. Middleton, B. A. (ed.) 2002. Flood Pulsing in Wetlands: Restoring the Natural Hydrological Balance. John Wiley, Nueva York.
  2. Keddy, P. A. (2010). Wetland Ecology: Principles and Conservation (2.ª edición). Cambridge University Press, Cambridge, RU. 497. Capítulo 2.
  3. Wilcox, D. A., Thompson, T. A., Booth, R. K.; Nicholas, J. R. (2007). Lake-level variability and water availability in the Great Lakes. USGS Circular 1311. 25 p.
  4. Hughes, F. M. R. (ed.) 2003. The Flooded Forest: Guidance for policy makers and river managers in Europe on the restoration of floodplain forests. FLOBAR2, Department of Geography, University of Cambridge, Cambridge, RU. 96 p.
  5. 5,0 5,1 Keddy, P. A. (2010). Wetland Ecology: Principles and Conservation (2ª edición). Cambridge University Press, Cambridge, RU.
  6. «The effects of adjacent land use on wetland species richness and community composition». Wetlands 26 (1):  pp. 79-96. 2006. doi:10.1672/0277-5212(2006)26[79:TEOALU]2.0.CO;2. 
  7. 7,0 7,1 Yip y Madl

Bibliografía

  • Yip, Maricela & Madl, Pierre (1999) Littoral. University of Salzburg.