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Independentismo

De EnciclopediaGuanche

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Simón Bolívar fue uno de los principales líderes independentistas de los actuales estados de América que habían sido colonias españolas.

El independentismo es un movimiento que propugna o reclama la independencia de un país o de una región respecto del Estado o Estados en que se circunscribe, normalmente para formar un nuevo estado con soberanía propia.[1] Una parte importante de los actuales Estados se formó precisamente tras un movimiento independentista.

El independentismo suele plantear sus tesis sobre el principio de que el territorio que se quiere independizar es una nación, si bien ya se habían dado casos de movimientos independentistas previos al surgimiento del nacionalismo y, por tanto, a la propia idea de nación. Cuando se habla de nación se hace aludiendo básicamente a su historia, cultura, lengua propia, y sobre la afirmación de que dicha nación no alcanzará su máxima plenitud cultural, social o económica mientras continúe formando parte del estado del que se quiere independizar. También se plantea como respuesta a una situación dominio colonial por parte de una potencia extranjera. En otras ocasiones el independentismo se plantea como respuesta a la invasión de un territorio por parte de otro Estado o potencia, en ese caso, el independentismo trata de recuperar la soberanía anterior a dicha invasión.

Algunos países que accedieron a la independencia

Patrice Lumumba fue el líder independentista de la República Democrática del Congo, territorio que había estado sometido a duras condiciones durante el dominio colonial belga. Sin embargo, tras lograr la independencia, el programa de cambios sociales alertó a las potencias occidentales que apoyaron a algunos rebeldes reaccionarios locales que terminarían dando un golpe de Estado y asesinando a Lumumba.

El proceso de formación de buena parte de los Estados actuales ha tenido que ver de alguna forma con el independentismo o ha vivido algún proceso independentista en algún momento de la historia. Un buen ejemplo de ello son los numerosos países surgidos de los procesos de descolonización de las potencias imperialistas a lo largo de los siglos XIX y XX en América, África, Asia y Oceanía. Estados Unidos, por ejemplo, surgió mediante una proceso de independencia con respecto a Gran Bretaña. Lo mismo ocurre con la totalidad de los actuales países de América, antiguas colonias españolas la mayor parte, pero también británicas (Canadá, Jamaica, Belice, algunas de las Pequeñas Antillas, etc.) o portuguesas Brasil. Actualmente todavía quedan territorios en Américas dependientes de Francia o Países Bajos. En el propio continente americano se han dado, tras las independencias, nuevos procesos de separación (es el caso de la Gran Colombia, dividida en los actuales países de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá) o de anexión (el caso de Texas, integrado en EEUU tras un breve periodo como país independiente tras haberse separado de México).

En el caso de España, que había llegado a formarse como potencia colonial durante la Edad Moderna por medio de la Monarquía Hispánica, tuvo también su propio proceso de independencia a principios del siglo XIX, tras haberse convertido brevemente en Estado títere de la Francia napoleónica.

En todo el mundo existen movimientos separatistas con mayor o menor importancia. En Europa en la mayor parte de los actuales países existen movimientos independentistas, siendo los más conocidos los de Escocia, Cataluña y País Vasco. Un caso especial es el de Irlanda del Norte, dependiente de Reino Unido, y cuyo movimiento independentista aspiraría a integrarse en la vecina República de Irlanda que ya se había independizado de Reino Unido en la primera mitad del siglo XX. Otro caso es el de Groenlandia, territorio ubicado en el continente americano, pero que depende de Dinamarca, un estado europeo.

Los movimientos independentistas pueden ser armados o pacíficos, y puede o no darse un conflicto los países de los cuales se pretenden independizar.

Algunos casos de independentismo exitoso son:

Por la vía militar o más o menos violenta:

  • La Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial cambiaron buena parte del mapa de Europa, si bien este rediseño no se debió siempre a la existencia de movimientos independentistas, sino a la derrota de antiguos imperios (Imperio Austro-Húngaro, Imperio Otomano) o la creación de "estado tapón" para frenar la expansión de terceros países.
  • La mayor parte de los países de África, que habían estado sometidos a un dominio colonial por parte de las potencias europeas. Especialmente importante fue el proceso de independencia de Argelia, que logró independizarse de Francia en 1962. En el caso de las antiguas colonias portuguesas como Angola, Cabo Verde, Mozambique o Guinea-Bissau sólo lograron la independencia tras la Revolución de los Claveles que puso fin a la dictadura en la metrópoli en 1974, salvo el caso de Timor Oriental en el continente asiático, que fue pronto invadido por Indonesia y no logró la independencia de la nueva potencia ocupante hasta 2002.
  • Namibia: Territorio que había sido ocupado por la Sudáfrica del apartheid, y que logró su independencia en 1990, de manera paralela a la democratización y fin del régimen de segregación racial de la potencia ocupante,
  • Croacia: Independizada de la antigua Yugoslavia en 1991, pero dando lugar una guerra que se prolongó durante varios años.
  • Bosnia-Herzegovina: Independizada de la antigua Yugoslavia en 1992 y que, como el resto del territorio se vio envuelto en una guerra étnica también con sus países vecinos recién independizados.
  • Eritrea, independizada de Etiopía en 1992.

Por la vía pacífica o por referéndum (en algún caso tras un conflicto violento y en otros sin él), algunos países que han accedido a la independencia son:

  • Finlandia. Habiendo estado bajo dominio de Rusia, tras la caída de la monarquía zarista y la Revolución bolchevique que proclamó la URSS, en aplicación del reconocimiento del derecho a la autodeterminación logró su independencia en 1918.
  • Las repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania), independizadas de la URSS en 1991.
  • Eslovienia: Independizada de Yugoslavia en 1990.
  • Eslovaquia y la República Checa, que habían formado un sólo país hasta 1993. En este caso se trató de una independencia de mutuo acuerdo entre las dos partes y no de que una parte se independizara de la otra.
  • Montenegro: Emancipado de Serbia mediante un referéndum de autodeterminación en 2006.

Argumentos y características del independentismo

Pedro I de Brasil (Conocido como El Rey Soldado) fue un emperador de Portugal hasta que proclamó la independencia de Brasil en 1822 y se convirtió en su primer emperador. Es uno de los casos más atípicos en las independencias americanas, pues fue un sector de la casa real de la metrópoli el que se estableció en las colonias proclamando su soberanía. Pintura de François-René Moreau.

Se pueden distinguir distintos tipos de argumentos utilizados para justificar el independentismo, así como distintos métodos empleados para lograr sus objetivos.

El idioma

En lo que se refiere a los argumentos, el idioma de la nación suele ser un elemento clave, puesto que se trata de una característica propia y diferenciadora del estado del cual se quiere independizar. Este es el caso del independentismo puertorriqueño, catalán, vasco, gallego, quebequés, entre otros, y en menor medida del caso irlandés, donde el idioma diferenciado tiene una menor implantación en la sociedad[2] y no se cita generalmente como elemento importante para la justificación de la independencia.

En opinión de determinados independentistas, el idioma constituye una prueba de las diferencias (sean éstas históricas, culturales o de otra índole) que existen entre la nación que desea independizarse y el estado en el cual se circunscribe y con el cual no comparte dicho idioma.

Además, para algunos independentismos, el desarrollo y mantenimiento de un idioma requiere la independencia de la nación, sin la cual dicho idioma estaría destinado a desaparecer a corto o largo plazo.

Los aspectos económicos

En la mayoría de los casos, el independentismo suele tener un importante componente económico. La independencia se justifica considerando que la administración económica será más favorable a la nación cuando ésta sea independiente.

Este es el caso irlandés, donde los atentados y la actividad armada eran justificadas por la discriminación económica que sufrían los católicos en relación a los protestantes. A pesar de que esta discriminación existía,[3] otros autores consideran que ha sido exagerada.[4]

En otros casos se argumenta que, de acuerdo con una interpretación del principio de subsidiariedad,[5] una estructura social de orden superior (en este caso el estado del que se quiere independizar) no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior (en este caso, el territorio a independizarse), privándole de su autonomía y, en consecuencia, del pleno ejercicio de sus competencias. Argumentan ciertos independentistas que la organización del estado debe realizarse por aquellos administradores que se encuentren menos distanciados de los ciudadanos administrados, justificando esto la independencia.

Por otra parte, los recursos naturales son un factor económico importante en el independentismo. Tal es el caso del petróleo de Sudán del Sur, el cual constituía el 85% del total de Sudán antes de la independencia del sur en 2011.[6]

En otras ocasiones se plantea que en una situación de colonialismo o semicolonialismo se da la circunstancia de que buena parte de los resortes económicos están en manos de élites extranjeras, en unos casos formando un sector diferenciado residente en el propio país colonizado y en otros residiendo en la metrópoli. Ello supone que los recursos del país sean extraídos en beneficios de otros y no de la población local. En esos casos el movimiento independentista puede darse en dos variantes, uno que reclama la independencia y así establecer para las élites locales el disfrute de los beneficios económicos de los que hasta entonces sólo disfrutaban de una parte, y otro que denuncia la complicidad de esas élites locales con respecto a las élites extranjeras y, por tanto, la independencia debería de supone run cambio social que distribuyera la riqueza. Esta situación de desigualdad puede darse también entre estados formalmente independientes en los que unos ocupan una situación de subalternidad con respecto a otro (por ejemplo, países del llamado Tercer Mundo que tienen una situación de dependencia con respecto a los países del Primer Mundo o las empresas transnacionales de este), en este caso lo que se plantea es un cambio social que logre la "verdadera independencia" y dote a los países de una verdadera soberanía también con respecto a la toma de decisiones económicas.

La religión

Las diferencias religiosas entre diversas zonas de un país pueden motivar el surgimiento de un nacionalismo, especialmente si una de las religiones existentes en el país tiene privilegios.

Uno de los casos más destacados fue la Revolución belga de 1830, en que las regiones católica del sur de los Países Bajos se separaron del gobierno dominado por el protestantismo. La revolución dio origen a Bélgica, como un estado católico. Sin embargo, el conflicto religioso más sangriento de Europa fueron las guerras yugoslavas, en donde los pueblos bosnio, croata y serbio, étnicamente procedentes de la misma raíz y que hablan el mismo idioma, se diferenciaban entre ellos por sus creencias religiosas (musulmanes los primeros, católicos los segundos y cristianos ortodoxos los terceros). La guerra posteriormente se extendió a Kosovo, en donde al componente religioso se unió también el étnico.

Un caso más reciente es el surgimiento de Sudán del Sur. El anuncio del entonces presidente sudanés Yaffar al-Numeiry, en el año 1983, del establecimiento de un estado islámico y la aplicación de la sharia en todo el país, provocó el levantamiento de la población del sur del país, mayormente animista y cristiana, teniendo como consecuencia el estallido de la Segunda Guerra Civil Sudanesa. Tras años de enfrentamiento, el conflicto terminó oficialmente con la firma de un acuerdo de paz en enero de 2005 entre el gobierno de Sudán y el Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán (ELPS).En el establecimiento del acuerdo pudo influir la retirada de ciertas sanciones por parte de Estados Unidos al gobierno de Sudán. El acuerdo restableció el gobierno autónomo sursudanés hasta por seis años, tras lo cual se realizaría un referendo sobre una posible secesión. Este referendo se realizó en enero de 2011 que otorgó una abrumadora mayoría de un 98,83% a la opción independentista. Tras esos resultados, el gobierno sudanés de Omar al-Bashir aceptó la división del país, la que se llevó a cabo el 9 de julio de 2011 cuando se proclamó oficialmente la República de Sudán del Sur.

Lucha armada o lucha pacífica

En ocasiones, ciertas facciones del independentismo se relacionan e incluso apoyan a organizaciones que pretenden obtener la independencia mediante acciones violentas que a veces se generalizan como constitutivas del independentista (pero no se puede generalizar aseverando que todos estos movimientos utilizan la violencia o la fuerza para adelantar sus objetivos). Pueden consistir en violencia contra los bienes del estado o contra sus ciudadanos, como en el caso de la mayoría de los atentados de Terra Lliure o la violencia callejera y pueden llegar incluso a atentar contra la vida de las personas (sean éstas civiles, militares u otras), como por ejemplo en el caso de ETA, el IRA, el FLNC corso, el EVIS en Sicilia (en los años 40) o el Sahara Occidental (aunque el frente Polisario mantiene una tregua prolongada).

Estas organizaciones suelen justificar sus acciones mediante el rechazo de la autoridad del estado del cual quieren independizarse o como respuesta a lo que ellas consideran la opresión (política, militar, etc.) del pueblo al que consideran defender.

En cualquier caso, el independentismo suele rechazar mayoritariamente el uso de la violencia para la consecución de sus objetivos, como es el caso actual del independentismo en Quebec; el Tíbet o en Irlanda, como bien muestra el hecho de que el Sinn Féin se haya convertido en la fuerza católica más votada en Irlanda del Norte tras el abandono de las armas por parte del IRA.[7] Similar es el caso de la izquierda abertzale en el País Vasco, que desde principios de 2011 rechazó "abiertamente" la violencia ejercida por ETA.[8]

Derecho a la independencia

Aunque se suele confundir el derecho de autodeterminación como un aval para la independencia de un territorio, en el derecho internacional el ejercicio del derecho de autodeterminación para separarse unilateralmente del país solo está reconocido en los casos de dominación colonial o en los casos de pueblos sometidos “al yugo, la dominación o la ocupación extranjeras”, tal como recoge la sentencia de la Corte Suprema de Canadá sobre la secesión de Quebec.[9]

Los estados frente al independentismo

Los estados africanos frente a los países colonizadores. La mayoría de ellos se independizaron en 1960.

La actuación de los estados en relación al independentismo también ha sido variada. Existen estados como China, que ha atacado violentamente cualquier tipo de independentismo en el Tíbet.[10]

Es también el caso de Irlanda del Norte, donde las actuaciones violentas y en ocasiones indiscriminadas de la policía del Ulster y el Ejército británico en los años 70 y 80, respectivamente, impulsaron en gran medida el apoyo y crecimiento del IRA.[11] Se acusó asimismo a la policía norirlandesa de haber ayudado a los paramilitares protestantes en su lucha contra el IRA durante la década de los 90.[12] Fue igualmente el caso de España en los años 80 con la formación de los GAL,[13] grupo armado que tenía como principal objetivo eliminar a miembros de ETA en el sur de Francia, trasladando así el conflicto con el fin de involucrar al estado francés en la lucha contra ETA.

En Francia se pueden ilegalizar los partidos que 'fomenten la discriminación y propaguen el odio y la violencia raciales'. Esto se ha usado contra partidos o organizaciones independentistas como Enbata y otros.[14]

El caso de Quebec (Canadá)

En la provincia canadiense de Quebec, se han realizado dos referéndums sobre su independencia (en 1980 y en 1995), en los que la población de la provincia mayoritariamente se pronunció en contra (en el segundo referéndum por escaso margen). El texto de la pregunta del referéndum de 1995 fue el siguiente:

¿Está usted de acuerdo con que Québec llegue a ser soberano después de haber hecho una oferta formal a Canadá para una nueva asociación económica y política en el ámbito de aplicación del proyecto de ley sobre el futuro de Quebec y del acuerdo firmado el 12 de junio, 1995?


El gobierno de Canadá consideró ambigua esa pregunta, y para clarificar las condiciones de un posible tercer referéndum, realizó tres preguntas a la Corte Suprema de Canadá (que hace el papel de tribunal constitucional en el país), que de forma resumida eran:

  1. ¿Permite la Constitución canadiense la secesión unilateral de Quebec?
  2. ¿Protege el Derecho internacional una secesión unilateral de Quebec?
  3. Si las respuestas a las dos preguntas anteriores fueran contradictorias ¿qué Derecho debería aplicarse preferentemente?

El 20 de agosto de 1998, la Corte Suprema concluyó, de manera resumida, que:[15][16]

  1. Ni la Constitución ni el derecho internacional conceden a Quebec el derecho a una secesión unilateral. Sin embargo, el Gobierno de Canadá tendría que entrar en negociaciones con el gobierno de Quebec, si los quebequenses así lo decidieran por una clara mayoría y respetando los derechos del resto de los canadienses.
  2. No es aplicable el derecho de auto-determinación a los habitantes de Quebec, ya que ese derecho solo es aplicable a antiguas colonias, a los pueblos oprimidos por una ocupación militar o a un determinado grupo a quien se le impide el acceso al autogobierno para conseguir su desarrollo económico, social y cultural.
  3. El Parlamento de Canadá tendría la facultad de determinar si la pregunta del referéndum sería lo suficientemente clara para provocar las negociaciones.
  4. La Constitución de Canadá permanecería en vigor hasta que los términos de la secesión fueron acordados por todas las partes involucradas, y estos términos deberán respetar los principios de la democracia, los derechos de las minorías y los individuos, como se indica en la constitución canadiense.

Tanto el gobierno provincial de Quebec como el gobierno de Canadá declararon públicamente que estaban muy satisfechos con el dictamen de la Corte Suprema de Justicia.

A partir del dictamen de la Corte Suprema de Canadá, el 7 de diciembre de 2000 se aprobó la ey de Claridad la cual limita el derecho de Quebec a celebrar un referéndum.[17]

El caso de Montenegro

El dictamen sobre Quebec, se ha convertido en la práctica en jurisprudencia y de hecho la propia UE impuso estos criterios para el referéndum de independencia de Montenegro:[18]

  1. La secesión no puede ser unilateral, solo pactada.
  2. Requiere el apoyo de una mayoría inequívoca. No se especifica, pero no puede ser la mitad más uno.
  3. La pregunta sometida a referéndum tiene que ser clara.

De acuerdo a esos criterios, para que la independencia de Montenegro fuera reconocida por Serbia y la UE, se le impuso las siguientes condiciones:[19]

  1. Debe votar más del 50 por ciento del electorado.
  2. Los votos a favor de la independencia han de ser más del 55 por ciento.

Finalmente, en el referéndum sobre la independencia de Montenegro de 2006, votó el 86,49% de la población, con un resultado del 55,50% a favor de la independencia y un 44,50% en contra.

Véase también

Referencias

  1. Error en la secuencia de órdenes: no existe el módulo «Citas».
  2. Error en la secuencia de órdenes: no existe el módulo «Citas».
  3. JSTOR 2657463
  4. JSTOR 590258
  5. Error en la secuencia de órdenes: no existe el módulo «Citas». (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última).
  6. Error en la secuencia de órdenes: no existe el módulo «Citas».
  7. Sinn Fein#Aumento de los apoyos
  8. http://www.publico.es/espana/360070/batasuna-rechaza-abiertamente-la-violencia-de-eta
  9. El dictamen sobre la secesión de Quebec - un comentario; apartado 3 g), pág. 13.
  10. Error en la secuencia de órdenes: no existe el módulo «Citas».
  11. en:Troubles#Beginning of the Troubles
  12. Paramilitares lealistas cometieron asesinatos con la connivencia de la Policía del Ulster
  13. Error en la secuencia de órdenes: no existe el módulo «Citas».
  14. Ejemplos de ilegalización en Francia y Alemania
  15. Error en la secuencia de órdenes: no existe el módulo «Citas».
  16. Error en la secuencia de órdenes: no existe el módulo «Citas».
  17. En marzo de 2007, los partidarios de la independencia en Quebec pasaron a ser el tercer partido, sufriendo una dura derrota electoral.
  18. Error en la secuencia de órdenes: no existe el módulo «Citas».
  19. Error en la secuencia de órdenes: no existe el módulo «Citas».

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